Entre el sol y la espera


En un frío día de invierno, el reloj marca las tres de la tarde, y los cálidos rayos del sol se filtran a través de los cristales de la entrada de la estación de trenes de Fidenza. Un grupo de personas, entre las que me encuentro, aguardamos ansiosos el anuncio del tren que nos llevará a nuestro destino. Mientras tanto, el teléfono móvil se convierte en una fuente de distracción inevitable: entre la aplicación para comprobar posibles retrasos en los trenes, los mensajes de WhatsApp y otras distracciones, el tiempo parece acortarse y elongarse al mismo tiempo. En este momento de pausa forzada, observo a mi alrededor. Hay rostros desconocidos que comparten este instante conmigo, cada uno con su propia historia y destino.  

El contraste entre el sol que ilumina la estación y el aire frío que se cuela por las rendijas de las puertas crea una atmósfera contrastante. La espera, con sus altibajos emocionales, se convierte en una suerte de pequeña odisea cotidiana. Finalmente, el altavoz anuncia la llegada del tren, rompiendo la tensión acumulada en la estación. Es en estos momentos, entre lo bueno y lo malo de la espera, que se revela la esencia de la vida cotidiana, llena de contrastes y sorpresas, como una fotografía que captura la verdadera esencia de un instante.

Comentarios

Entradas populares