Milano Centrale: una hora observando el movimiento
Hay lugares a los que uno llega para irse. Milano Centrale es uno de ellos. Aquel día, sin embargo, hice algo distinto. Compré mi billete con tiempo de sobra porque quería quedarme allí . No para esperar un tren, sino para observar. Me regalé más de una hora entre andenes, paneles luminosos y viajeros que aparecían y desaparecían como si formaran parte de una coreografía imposible de repetir. La estación estaba viva. No hablo solo del movimiento de los trenes. Hablo de las personas . Familias consultando horarios por última vez. Turistas arrastrando maletas demasiado grandes. Ejecutivos caminando con la mirada fija al frente. Viajeros solitarios que parecían llevar una conversación silenciosa consigo mismos. Cada pocos segundos surgía una escena nueva. Tengo la impresión de que el ritmo aquí es incluso más intenso que en Bologna Centrale . Todo parece multiplicarse: los anuncios por megafonía, las filas delante de los paneles de salidas, los encuentros, las desp...