Dos jóvenes y dos pantallas
Era octubre de 2022. Caminaba por el centro histórico de Fidenza, en la provincia de Parma. Había ambiente de fiesta. Se notaba en el ruido suave de las conversaciones, en los pasos que iban y venían por la calle, en ese movimiento constante que los fines de semana llena de vida a las ciudades italianas. Llegué a Via Agostino Berenini , justo al lado de la Chiesa di Santa Maria Annunziata. La calle estaba animada. Gente caminando, bicicletas apoyadas en las paredes, voces que se mezclaban con el aire fresco del otoño. Y en medio de todo ese movimiento, ellos dos. Estaban muy cerca uno del otro. Hombro con hombro. Pero cada uno dentro de su pequeño mundo luminoso . La cabeza inclinada, los dedos moviéndose sobre la pantalla del teléfono. Una escena que vemos todos los días, pero que en ese momento me llamó la atención. Quizá fue su forma de vestir. Quizá el contraste entre la tradición que respiraba la calle —las piedras antiguas, la iglesia silenciosa...