Mercado y luz en Via Garibaldi: una mañana de septiembre en San Secondo Parmense
Era septiembre de 2021. Día de mercado en San Secondo Parmense, en la provincia de Parma. La Via Giuseppe Garibaldi estaba llena. Puestos improvisados, telas que se movían con el aire, voces que se cruzaban sin orden. El olor de la fruta, el roce de las bolsas, el sonido breve de las monedas. Todo muy cercano, muy cotidiano.
Caminaba despacio, con la cámara en la mano, como siempre. Sin prisa. Dejándome llevar un poco por el ritmo del lugar.
En un momento levanté la mirada. Fue algo natural. Y ahí estaba la luz de la mañana cayendo sobre las fachadas. Limpia. Sin interrupciones. Los tonos terracota y ocres se encendían con el sol, como si llevaran años esperando ese instante.
Abajo, el mercado seguía su curso. Gente mirando, eligiendo, preguntando. Un movimiento continuo, casi magnético. Los toldos oscuros cubrían la escena, creando una sombra densa que protegía del sol… y al mismo tiempo marcaba una frontera.
Arriba, en cambio, todo parecía en pausa.
Las casas, los balcones, las persianas cerradas. Ninguna prisa. Ninguna urgencia. Como si el tiempo se hubiera quedado un poco más arriba, lejos del intercambio y del ruido.
No creo haber sido el único en mirar hacia arriba. Seguramente otros también lo hicieron, aunque fuera por un segundo, antes de seguir con lo suyo. Pero en ese momento coincidí con esa luz, con ese contraste, y levanté la cámara.
Encuadré sin pensarlo demasiado. Dejé que la sombra del mercado ocupara su espacio abajo, y que la luz hablara arriba. A veces no se trata de buscar algo extraordinario, sino de reconocer cuándo lo cotidiano se ordena solo delante de ti.
La foto quedó así... Un mercado en movimiento.
Y, justo encima, una calma que sigue ahí, aunque nadie la esté mirando demasiado tiempo.
Comentarios
Publicar un comentario