Esperas en Malpensa T1: cuatro escenas cotidianas de un aeropuerto italiano
La Terminal T1 del Aeropuerto de Milán-Malpensa tiene algo curioso: nunca termina de dormir. Incluso cuando parece tranquila, siempre hay ruedas arrastrándose sobre el suelo, pantallas encendidas y anuncios que se mezclan con conversaciones en distintos idiomas.
Yo esperaba un vuelo y, sin mucho más que hacer, empecé a observar.
En los aeropuertos el tiempo funciona de otra manera. Hay personas corriendo para no perder una conexión y otras completamente detenidas, como si hubieran entrado en una pausa obligatoria. Eso fue lo que terminé fotografiando: escenas normales, habituales en cualquier aeropuerto, pero precisamente por eso interesantes.
Porque los aeropuertos son lugares donde casi nadie pertenece realmente. Todos están de paso. Nadie permanece demasiado tiempo y, aun así, durante unas horas se forman pequeñas historias silenciosas que desaparecen apenas se anuncia un embarque.
Me gusta observar esos momentos en blanco y negro porque el cansancio se vuelve más visible, igual que la distancia. Las luces frías del aeropuerto, los reflejos sobre el suelo y ese ruido constante que termina convirtiéndose en un murmullo de fondo hacen que todo parezca más humano cuando se le quita el color.
Mientras esperaba pensaba en eso. En la cantidad de despedidas que pasan cada día por esos pasillos. Personas que regresan a casa, otras que emigran, algunas que viajan por trabajo sin demasiadas ganas y otras simplemente cansadas, esperando llegar a cualquier parte.
Yo solo estaba allí con mi cámara, dejando pasar el tiempo. Quizá por eso terminé haciendo estas fotos. Porque incluso en medio del movimiento continuo de un aeropuerto siempre hay alguien quieto, aunque sea solo por unos minutos.
Comentarios
Publicar un comentario