Parco Renato Cattaneo en Bedonia: un pequeño jardín para disfrutar
Al final del verano fui a Bedonia, un pequeño municipio de montaña de la provincia de Parma, en Emilia-Romaña. Quería pasar un rato fuera de la ciudad, conocer algunas de sus calles y disfrutar de un entorno diferente. No hacía falta organizar una excursión complicada. A veces, unas horas en un lugar tranquilo son suficientes para cambiar de ritmo.
Bedonia es un pueblo pequeño, con pocas calles, pero tiene rincones que invitan a detenerse. Durante mi recorrido llegué a la zona de Piazza Alcide De Gasperi, desde donde se accede al Parco Renato Cattaneo, un jardín público situado dentro del pueblo.
Antes de entrar en el parque, me detuve a fotografiar el Pelpirana, el torrente que atraviesa Bedonia. El agua discurre entre los márgenes de piedra, acompañada por árboles y por el paisaje urbano. Me interesó ese contraste: la presencia del agua en un lugar habitado, donde la naturaleza y la vida del pueblo comparten el mismo espacio.
Después dirigí la atención hacia la entrada del parque.
Un arco de piedra marca el acceso al jardín. Lo fotografié porque me gustó ese encuentro entre la construcción y la vegetación que aparece al otro lado. No es una entrada monumental, pero tiene suficiente presencia para detener la mirada. Una vez dentro, el ambiente cambia: aparecen los caminos, los árboles y pequeños espacios verdes que invitan a recorrer el lugar sin demasiadas complicaciones.
El Parco Renato Cattaneo es modesto. Y eso no me parece un inconveniente.
Encontré zonas ajardinadas, un pequeño espacio circular y un área de juegos infantiles con un tobogán y otras estructuras para los niños. Los árboles ocupan buena parte de las fotografías y, en algunas tomas, la vegetación llega a cerrar la vista, dejando entrever los caminos que continúan hacia el interior.
Es un parque para cosas sencillas: dar un paseo, hacer un poco de ejercicio, sentarse a descansar o llevar a los niños a jugar. No necesita mucho más para cumplir su función.
A mí me gusta encontrar lugares así. No siempre busco grandes espacios naturales ni paisajes que se impongan por su tamaño. También disfruto de esos pequeños jardines públicos que forman parte de la vida de un pueblo y ofrecen un sitio donde pasar un rato al aire libre.
Mientras preparaba esta entrada, me llamó la atención que el parque tuviera pocas reseñas en Google Maps. No sé si eso significa que recibe pocas visitas o si, sencillamente, quienes lo frecuentan no suelen dejar comentarios. No tengo datos para afirmarlo. Pero me pareció una buena razón para incluirlo en Italia Cotidiana y compartir las fotografías de un lugar que quizá no aparezca con frecuencia en las conversaciones sobre Bedonia.
No pretendo presentarlo como un descubrimiento extraordinario. Me interesa más mostrarlo tal como lo encontré: un espacio verde, sencillo y accesible desde las calles del pueblo, donde cada cual puede encontrar una manera de aprovechar el tiempo al aire libre.
Después de hacer las fotos, continué mi recorrido por Bedonia y pude subir por una de las colinas de la zona. El parque fue una parada antes de seguir caminando, pero terminó ocupando un lugar en mi archivo fotográfico.
Quizá sea eso lo que busco al fotografiar estos lugares: dejar constancia de espacios que forman parte de la vida cotidiana, aunque no tengan nada espectacular que ofrecer. Un torrente, una entrada de piedra, unos árboles, un camino y unos juegos infantiles pueden ser suficientes para contar algo sobre el entorno en el que se encuentran.
El Parco Renato Cattaneo no necesita ser grande para merecer una visita. Si estoy en Bedonia y quiero pasar un rato al aire libre, es uno de esos lugares que tendría en cuenta. Y, después de fotografiarlo, me alegra poder incorporarlo a este recorrido personal por la Italia cotidiana.
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